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Mujer de lluvia
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Mujer de lluvia
Antiguos eran los bardos, cantores y los juglares
que en tiempos medievales en diferentes lugares
relatos y épicas rondas dejaban con sus versares.
Tiernos poemas de amor ofrendaban a las doncellas
y en los balcones destellan las encendidas pasiones
y el fuego en los aposentos eran de tenor tan intenso
que abrasaba con sus calores la luna en el firmamento.
Siento que ser de esos tiempos un juglar he querido
mas no tiene sentido pues tu ausencia es la cuenta
y dispersos van mis versos por sendas y encrucijadas
y en el medio de la nada me hallo confuso e incierto.
Lejana tu voz se siente, trepándose en los ocasos
elevarse a los ribazos y en las alturas cimeras
cual tendida enredadera enlazarse entre mis pasos.
No sé cómo pudo haber sido, como pudo suceder
que se me fuera a perder su rastro en el horizonte
y al mar cayera su nombre en aguas tan profundas
que creo que me confunda y nunca pueda saber con puntual precisa certeza, si era una real sirena o era una real mujer.
O quizás ninguna fuera, de un sueño era silueta pero la sentí tan perfecta, esbelta y apasionada con esa honda mirada que cual espina se espeta.
Traía la lluvia de invierno en su desnudez el desierto y libre con el pecho al viento semejando un monumento de mármol su basamento y en el rostro el embrujamiento que hace perder la cordura y que con firme atadura nos lleva ya sin regreso a ese mundo poseso de mareas y de hondonadas donde por siempre apresadas quedan paralizadas las almas enamoradas desde la piel a los huesos.
También pudo suceder que fuera un hada encantada y en plena noche alunada de su boscaje extraviada en busca de algún querer y con el rumbo perdido habiéndose confundido al verme pasó a creer sin dudas y sin distingo creyó reconocer que fuera yo sin ambages el dueño de su querer.