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Quijotadas I
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
De manera evidente
solitaria esta la casa
enseguida se presiente
que algo rara en ella pasa,
de buena fuente me han dicho
que al Quijote lo han visto
por los lados de Jalisco
con un grande sombrerote,
enredado con mariachis
diciendo ¡Me cachis!
y con pose de machote,
con disfraz de mejicano
dadme un tequila mano
que os canto una ranchera
de la manchega manera
y veréis que soy un charro
que en carreta como carro
he cruzado la frontera.
Os canto un corrido
que del pecho me sale
su nombre de pila Mauricio Rosales,
le dicen el "RAYO",
pues de un solo disparo
ha matado tres caballos.
Esto se compuso
y el asunto se aclara
llegó Agustin Lara
y Jose Alfredo Jiménez
preguntando que a quienes
les gustaba el bolero,
eso no nos conviene
no sean tan groseros
somos meros machotes
de cascos ligeros
nos gustan las viejas
y somos parranderos.
Saltó Don Quijote
calmaos amigos
somos mexicanos
con sangre de hermanos,
mi acento no engaña
he nacido en Jalisco
una clara mañana.
Cantaos con gracia
un aire "Jarocho"
o algún tapatío,
mientras yo me abrocho
el cinturón mio.
Mucho lo sentimos
ilustre caballero
solo cantamos
los mencionados boleros,
que curan despechos
con muchos te quiero
asi ande con otro
y me de desespero.
Mientras,
Sancho nervioso
de esta nueva aventura,
ve receloso
que con poca cordura,
el de la triste figura
como ya es costumbre
y la historia me ahorro
le rompen el morro
de un solo envío,
y a mi en su socorro
me toque lo mio.
Para calmar los nervios
antes del enredo
elevo los ruegos
al mismísimo cielo,
como dice el dicho
aqui me revelo
a Dios rogando
y yo masticando.
De entrada ya lleva
siete burritos, seis quesadillas
ocho fajitas y nueve tortillas,
su mole poblano, su carne enchilada,
su pico de gallo y como diez empanadas,
eso no es mucho es solo la entrada.
Los mariachis contentos,rancheras cantaban
Don Quijote encendido alegre bailaba,
mas llegado el momento empezó la pelea
al brindar con tequila por Dulcinea,
Agustin y Alfredo al oir aquel nombre
los dos iracundos en breves segundos
le dicen al hombre de la triste figura
que con ese brindis ha caido en hondura
y es ofensa latente, pues ambos ha tiempo
son sus pretendientes.
Monta Don Quijote en cólera,
pero que habéis dicho
os ha picado algún bicho
y os ha hecho delirar,
con acento mejicano os digo
pues no volváis a nombrar,
a la mujer de mis encantos
o si no os quebranto
las piernas con sus pieces
y os haré sufrir tanto
como le hice a Apuleyo
también os rompo el cuello
la crisma y las narices
mientras yo como perdices
al verlos en el suelo.
Jose Alfredo se abalanza
sacando toda su grey
y le grita soy "EL REY"
y "Ando volando bajo"
con "La muerte entre los puños"
mejor te haces a un lado
no me estorbes o te "fuño",
Don Quijote se impresiona
y enseguida reacciona,
oidme barrigón
os pondré este guitarrón
asi en vuestra cabeza
si osáis a mi grandeza
retar en mi coraje
pues es de gran vileza
y cosa harta fea
pretender a Dulcinea
provocando mi fiereza.
No tentéis que no es broma
ya mi enojo asoma
y hasta las piedras tiemblan
si por defender mi linda prenda
la vida se me afloja
pues Dulcinea no es hoja
que a cualquiera se le antoja.
Y al estar desprevenido
el flaco Agustin Lara
le ha lanzado una "Granada"
al medio de la cara
y como no explatara
Don Quijote y los mariachis
en coro la cantara,
"Solamente una vez"
ahora me ha fallado
"Pobre de mi "
"Mi rival "se ha salvado.
Continuar la pelea
los tres se disponían
y conquistar la damisela
cuando cual blanca estela
de pronto se aparece
para imponer la calma,
y la verdad revela
el mismísimo Juanga,
lo siento en el el alma
no es cosa de chanza
mientras ustedes pelean
la dulce Dulcinea
se escapó con Sancho Panza.
Sorpresa Quijotesca
Solitarias han quedado las paredes de argamasa Don Quijote no está en casa anda pues de romería miren pues quien lo diría. La conclusión he sacado al ver el trío colgado su lanza, escudo y espada, si en desfacer entuertos andara consigo las llevara ninguna duda tendría.
No he encontrado a Cervantes desde el Poniente al Levante con denuedo lo he buscado y me siento preocupado pues de su autoría es garante, ni que decir de Sancho el de la abultada Panza el que mucho descansa y duerme con esmero, el que al ver un puchero enseguida se le lanza.
He preguntado al vecino quien persiguiendo un cochino me dice no haberle visto, eso si es un imprevisto pues venía a traerle el disco recién de los Churumbeles el de los siete cascabeles y el último de Pedrito Rico, y ya casi me olvidaba también el de Joselito el niño que ligerito la fama nadie previno, cantando con dulce voz Marcelino pan y vino.
¿Donde han podido haber ido este trío de atronados? No creo fueran al mercado pues estas no son horas hace rato sin demoras que el mercado está cerrado.
Partiré canturreando una vieja cantiga, con la vacía barriga y las tripas ronroneando, la noche está clareada aromada la pradera se asoma la luna entera con mejillas argentadas, una luz en lontananza agudiza mis sentidos y se aviva la esperanza de encontrar algún cocido, y algún buen pan de hogaza como los hecho en casa aunque por ningún lado tan bueno he conseguido.
En cercana cercanía noto que hay un jolgorio desde este promontorio o mas bien francachela con un montón de velas pareciomé ser casorio, acercóme con cautela decidido y atrevido como gran invitado, ya el portal he traspasado y asi inadvertido, me pregunto confundido, ¿Que habrá aquí sucedido que celebran en tropel? había vino a granel, de comida no se diga pues contenta mi barriga me disponía a comer.
Había patos y lechones gordas liebres y capones ricos quesos y jamones longanizas y turrones pastelillos y roscones natillas por doquier y variados licores donde se podía escoger
Mi sorpresa fue tan grande cuando con buen talante Sancho Panza muy danzante con una gorda dama muy risueño le bailaba, y la dama halagada con mirada delirante se notaba ilusionada, y me tenéis que creer os juro por mi abuela pues tocando la vihuela el mismillo Don Quijote que sin parar el trote en la noche veraniega tocaba en estrambote vernáculos acordes de su tierra manchega.
Pero quien lo creyera! Mi señor si vos los vieras al Licenciado Vidriera y a su lado Cervantes, ambos muy galantes con las palmas al garete cortejaban a unas damas al son de un danzonete y ellas con las ganas de menear el taconete.
Hasta el mismo Roscinante con su jarra de vino relinchaba el muy tunante con los belfos encendidos, y pregunto a Don Cervantes de esta fiesta el motivo, me responde el grande hombre cosa buena ha sucedido esto no tiene nombre pues al fiel Roscinante ¡¡¡ LA MUJER LE HA PARIDO!!!