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Quijotadas II
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Refugiado bajo el frondoso almendrón,
al cobijo de su sombra
vi acercarse a toda prisa
tras la reverberancia vaporosa
una espectral figura,
pasó rozándome y temblorosas
sentí en mis manos calentura
ante la visión aquella
creí pérdida la cordura.
Anchísima vestimenta
pantalón de mezclilla cruda
blanca cal la camisa
cordón de seda a la cintura,
descalzo,
pasó de largo
hasta parecer un hilillo lejano
esfumándose como en letargo
dejó un vacío extraño.
De pronto tras de mi
como aparición gaseosa
con voz profunda,gangosa
como traída por el viento
en sobresalto me coloca.
Fenicios,persas,romanos
como un rumor cercano
el asombro me provoca.
Parado a mis espaldas
acerada la miraba
granítico,tangible,palpable
la respuesta esperaba,
sorprendido lo encaré
balbuceando la respuesta
romanos,contesté,
confundido en el misterio
enseguida respondió
igual da,
todos fueron imperios.
El Coloso de Rodas,EL faro de Alejandría,
Los Jardines colgantes de Babilonia
enseguida,
de nuevo insiste
El Coloso de Rodas
igual da,
ninguno existe.
Cesar,Alejandro Magno,Napoleón
Alejandro Magno
respondo con temores
igual da,
todos fueron invasores.
Julio II, Alejandro VI, Pío XII
JULIO II
Contesté,
sin saber por qué,
igual da,
todos, traficaron con la fe.
Sheakespeare, Goethe, Tolstoy.
Goethe
Ninguno.
Hace mas de 400 años
fue escrito El Quijote
obra insuperable,
jamas igualada
pero apenas esta mañana
y de manera no explicable
supe la jugada,
en esa obra escogida
escondido esta un secreto
que lo puso como reto
al humano entendimiento
y lo develaré al momento
luego de tanto tiempo
al fin, se sabrá lo cierto.
Llegado a este punto,
confundido en la razón
sin perder la ocasión
de enterarme del enigma
esperé sea compartida
esta gran revelación.
Veamos,dijo calmado
con alegre cara de gozo
si Dulcinea del Toboso
se hubiere casado
con Don Quijote
y no hay dudas ni rebotes
Dulcinea, seria, como esposa mansa,
Dulcinea del Toboso de la Mancha,
si se hubiere casado con Sancho
seria Dulcinea del Toboso de la Panza
pero...
si se hubiere casado con ambos
y aquí se encierra la chanza
seria
Dulcinea del Toboso de la Mancha de la Panza.
Con esto quiso decir
Cervantes el autor
como escondido secreto,
que Dulcinea no era un primor
ni la belleza inmaculada
que no todo era perfecto
pues tenia un defecto,
y la perfección no alcanza
asi tenia escondida,
una MANCHA EN LA PANZA.
Burlándose ha de estar
dando vueltas en su tumba
el autor que nos deslumbra
con su portentosa obra
con análisis de sobra
y nadie atinó a ver
la verdad encerrada
y que hoy pongo a flote
y que todo el mundo sepa
el secreto del Quijote.
Y dando risotadas
dio por terminada
la revelación
y esfumándose en el aire
desapareció,
dejándome la duda
si en verdad esto ocurrió
si en verdad era un espíritu
o fue alucinación,
de lo que estoy seguro
con completa convicción
es que si fue un espíritu
fue un ESPÍRITU BURLÓN.
Si Don Quijote hubiera tenido un caballo pura sangre y no haber pasado tanta hambre otro cantar hubiera sido, púes si con un pobre jumento peleo contra molinos de viento que sería con un buen caballo pelearía hasta con los rayos sin perder ningún combate, y con su espada y su lanza y como escudo Sancho Panza resistiría cualquier embate.
Y la dulce Dulcinea la llamada del Toboso le daría el mayor gozo a caballero tan fermoso de todita la pradera y casar con el quisiera sin alquinal ni reboso y orgullosa se sintiera ser la esposa anhelante de este caballero andante famoso por sus hazañas desde el Poniente hasta el Levante.
Y para mejor claridad de este humilde relato diré la verdad de lo que hubiere sucedido si Don Quijote hubiera tenido ante tantos percances un poco mas de chance para haberse defendido.
Traeré, lo que en la historia se trata de este personaje ladino el pasaje donde se relata el caso del yelmo de Mambrino, Don Quijote a lo lejos avista en su caballo a un caballero pero un poco corto de vista por ahí empieza el enredo, ese que viene allá en el medio del camino trae el yelmo de Mambrino el muy osado en su cabeza se ve que no respeta los símbolos el rampante donde este caballero andante hizo su juramento contra viento y marea de librar al mundo entero de malhechores y pillos gentuza de baja ralea.
Mire vuestra merced vea bien lo que dice que aún tenemos las narices rotas por los batanes semejantes patanes nos hicieron picadillo que hasta los fondillos me duelen al sentarme vea bien no se confunda y nos vuelvan a dar otra tunda que ya no pueda levantarme.
¡Válate el diablo por hombre! a esos patanes ni los nombres que no aguanto las rodillas ni que decir de las costillas que aún mi caminar es renco y parezco un mostrenco púes tambien la rabadilla es dolor que no sustento.
Lo que yo veo y columbro es un hombre sobre un asno que padece y no retumba y en su cabeza trae una cosa que relumbra.
Apartaos de mi vera y dejadme con el a solas que vos no dais pie con bola y veréis que en un momento el yelmo recupero prenda que tanto quiero por mucho tiempo he deseado para mi es de un valor sagrado y no por ser de oro su hechura sino por la nobleza y catadura que a mi hidalguía le viene dado.
He aquí donde dejo dicho si Don Quijote hubiera tenido un larga vistas de los modernos habriase dado cuenta que aquello no era el yelmo por el que casi le revienta y a atacar se apresta con su lanza en ristre la humanidad al barbero y cuando viendo este correr grave peligro se apeo del borrico creyendo era un delincuente y lanzándose de un solo tiro mas rápido que un suspiro huyó del impertinente.
Dejó el barbero en el suelo al salir a toda carrera y el pellejo salvar la bacía de azófar confundida con el yelmo pues tenía que sangrar a su llamado un enfermo, y contento Don Quijote con su yelmo de nobleza se lo puso en la cabeza y sintiendo grande orgullo con elocuente perogrullo arreó a Rocinante he hinchando mucho el pecho ahora conoceréis por derecho a este caballero andante.
El sueño de Don Quijote.
Dueto
Luis Prieto & Malco Letras azules : Luis Prieto Letras lila: Malco Letras negras: Malco ( Narración)
Érase Don Quijote, del cansancio rendido de tanto virar entuertos y derribar molinos
que sobre un raído catre hallábase dormido.
Morfeo con mala saña al ver al caballero andante
el de la triste figura, quiso poner en su locura
una broma delirante, sigiloso entro a sus sueños
y de manera rampante echo siglos adelante,
trajóle aún dormido con Sancho y el jumento
por su puesto a Rocinante y en un brevísimo instante
encontrábanse a mocha y trocha en la estación de trenes
de la concurrida Puerta de Atocha...¡
¡ Pardiez de los mil demonios !
que cosa ha sucedido
que mientras estaba dormido algún nigromante mago a este caballero andante a extraño lugar me trajo, decidme fiel escudero si alcanzáis a saber y ojalá responderme puedas que es ese gusano con ruedas y mis rielos aminora pues es bestia que también llora y sin facerme una idea también lleva una chimenea con humos que me impresionan.
No preguntéis mi señor, que andaba yo relajando la panza
sobre una buena paja y me sentí en acechanza, no es posible señor mío que casi mis calzones raja cuando despertóme su griterío que aún frotándome los ojos y rascándome la posadera creo sean ahojos pues no salgo de mi asombro encogiéndome de hombros que esos gusanos con ruedas han de ser demonios de alguna caballería nueva.
¡Callad!
Apartaos de mi vera que nada tenéis en la mollera
y no dais pie con bola abolido lo que decís no son mas que cabriolas pues en la Mancha toda no hay quien acierte a tener y no entréis en porfía semejante caballería, olvidaos del zurrón poned ojo avizor al proceder de estas raras gentes no sea que los yanguenses nos den un golpe traidor, y al comenzar la pelasga escrito está en buen fuero facer frente al enruedado monstruo le ha de tocar al escudero.
¡Válame Dios!, medid vuesa merced sus palabras y os digo que por estar muy atento y tener las orejas como un abras facieron que el pobre jumento del susto perdiere el conecimento, y sepa mi señor que no es menester ni quiero entuerto alguno pues no soy caballero ni gerifalte matarife de monstruos ni gusanos ni en batallas oportuno.
¡Ay, pídole a Dios que nos suceda a bien...! y deje agora vuestra merced quieta la lanza,
dejad de blandirla que ya tiémblame la panza, mi señor háblole en serio no es chanza, os ruego y abra bien los ojos y mire de frente que no de reojo las posadas tan raras, no hay tierra, ni paja, ni hierba aquí nada concuerda con nuestra Mancha tan amada, mire su merced, cuanta doncella a cual mas bella... ¡Quizás hállese Doña Dulcinea! aguze bien los sentidos y pueda ser que la vea entre tanto follón y enredijo.
¡Qué decís escudero ingrato!
injusta afrenta habéis hecho, mi Dulcinea es la flor del recato
erguida lumbre que arde en mi pecho, dejaos de bellaquerías, Dulcinea es damisela santa nunca verla aquí podrías enredada con mujerzuelas que casi desnudas andan.
Acometeré con mi valor contra ese monstruo con ruedas, defenderé nuestro honor aunque venir conmigo no quieras, no contaré con vuestros arrojos, vuestra valentía es un desfalco, vuestro zurrón y vuestro valor son lo único que tenéis flaco. ---Y en lomos de Rocinante
en una atroz carrera
embiste como un fiera
contra el monstruo rodante---
Ahora veréis endriago
engendro de las cavernas,
como cuartillo os hago
con mi lanza y las galernas,
apartaos muchedumbre
gente de rara estampa
no estorbéis que en mi columbre
el monstruo bufando acampa.
---Y con la lanza en ristre,
al monstruo se le encima
y Rocinante al ver a este
detúvosele enseguida,
Don Quijote disparado
contra el monstruo se revienta,
la armadura ha desarmado
y el resto… ni se cuenta.
En ese arresto valiente,
El Quijote perdió tres dientes
aparte del gran chichón
que le ha salido en la frente,
y como remate que honra
esta dislatada proeza
el guardia con la cachiporra
partióle la cabeza---
Ventaja y alevosía han tenido los yanguenses
al ver su monstruo vencido tumbáronme los dientes y como la deshonra pesa… luego con la cachiporra partiéronme la cabeza, mas no os preocupéis, arreglada la armadura reluciente y brillante, veréis a este caballero andante rasgarse la vestidura.
Mire vuesa merced, bastante se lo había dicho
que no ha debido de ser gusano
ni tampoco un raro bicho, lo mas seguro sería
un terrible demonio de nueva caballería y aún lejos de mi porfía colocóse la armadura y lanza en ristre lanzóse a esa temible ventura que por desfacer un entuerto ha perdido la dentadura por no facerme caso queriendo mostrar su arrojo teniendolo por certeza,
partierónle la cabeza
aun teniéndola dura.
Despiértese mi señor
y saquenos desta ventura
que paréceme adevinar
que es cosa de calentura
y aunque vuesa merced no quiera,
trastórnale la mollera,
no es de nigromante mago
lo que a vos ha sucedido,
es por el desparpajo
en el que os habéis metido
y os digo mi señor
de la mejor manera
y disculpadme os lo diga…
preferible es cómoda posadera
que tenerla adolorida.
Poned mucha atención
volveos puros oídos
y escuchad lo que os digo,
todo caballero andante
acostumbrado es
a todos estos percances
y por vos es bien sabido
en muy peores lances
he sido comprometido
y de todos he salido
con condición triunfante
y de ahora en adelante
a ese demonio rodante
acabáronle sus andanzas
pues con mi arrojo y mi lanza
y mi valor encendido
de muerte quedo tendido.
---Y en súbito momento al despertar de repente,
a Don Quijote doliente
faltábanle tres dientes
y como muestra elocuente
un abultado y grande chichón
adornábale su frente.