Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Dos amores que murieron
Entrada de blog en MundoPoesía — poesía, reflexiones y prosa libre de nuestra comunidad literaria.
Ríen las sombras con cruel desgano en las cancelas de mi desvarío dispersos se esfuman los ecos lejanos cuando me nombras en el sequìo.
No puedo darle olvido ni mi pecho se silencia me remuerde la conciencia por no haberte retenido pues si fueron esos tiempos de ilusiones sostenidos escombros se volvieron por tormentas derruidos, no sin áspera amargura se inquietaron los desvelos y de oscuros desconsuelos los sueños se tiñeron hundido en los marjales en mi alma perecieron la fe y la esperanza y por entre los trigales en sus espigas rubiales tras tus huellas partieron.
Como un reo confeso que espera su sentencia sin piedad ni clemencia hoy pena arrepentido, se esparcen los tormentos en cielos desteñidos pues dos que se quisieron hoy quedan malheridos, en esta noche oscura la fe se asoma al cielo pues sabe que al consuelo de sombras lo vistieron, vaga entre matorrales que de espinas cubrieron aquella maltrecha alianza de sueños torrenciales hoy lloran a raudales los dos que se quisieron.
En noches alunadas grave es el deliquio soportarlo ya no puedo, con empeño y con denuedo en los mares y en las grietas en las cimas y en las rocas con anhelantes ruegos, busco tus ocultos pasos y la estela de tus rastros por caminos y senderos, mas presiento consumidos en ocasos del olvido por ígneo fuego fueron.
Las penumbras calladas palidecen los rubores y entre tantos dolores el alma se desploma, la nostalgia se exhuma para tener un juicio mas sólo reza un credo y el cielo escucha el ruego, esas sombras escuetas que dolores provocan por amores que ciegos van en busca de ocasos, al final se hacen rastros porque como veleros naufragan y perdidos al querer le han dado olvido de tanto que quisieron...
Mas te siento cercana asomada en la alborada y tu voz se vuelve flama con la luz de tu mirada.
Seré sombra que liviana se refleje en tu mirada, y aunque se extinguió la llama esa herida está cerrada.